“El rumor de la montaña”, Kawabata Yasunari

51MUVntJBdL._SX327_BO1,204,203,200_Termino el último libro del Marzo Asiático con un libro mucho menos soñador y nostálgico que el anterior libro de este autor japonés: Kawabata nos plantea la historia de una familia bastante desintegrada en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial. En este retrato nos muestra un Japón que se lame las heridas, una nación que ha sido derrotada y que se siente aún más derrotista.

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“Kim Ji-young, nacida en 1982” de Cho Nam-joo

EAL37934Cho Nam-joo comienza contando la historia de Kim Ji-young presentándola como una mujer corriente, con un nombre muy común, una vida muy normal: un marido, una hija, una estabilidad económica… hasta que un día, de repente, empieza a sufrir episodios como de posesión, alternándose en ella las personalidades de su propia madre (quien aún está viva) y la de su mejor amiga que falleció al sufrir complicaciones durante el parto de su segundo hijo.

Al principio estos episodios eran esporádicos y el marido lo achacaba a bromas de su mujer para hacerle reír. Pero un día durante una visita a los parientes de él en Busan la “madre” de Ji-young en el cuerpo de la propia Ji-young entabla una fuerte discusión con su consuegra, es decir, con la madre del marido de Ji-young. Y entre abochornado y asustado, él, a la vuelta a Seul, decide que ella acuda a un psiquiatra.

Y entonces es cuando Cho Nam-joo ha captado la atención del lector de tal manera que corta por lo sano y, sin perder esa atención, le planta en sus narices la historia que realmente quería contar.

Considero que este es un libro de lectura obligatoria.

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“The Pursuit of Love”, de Nancy Mitford

50725The Pursuit of Love demuestra una vez más que es una característica bastante destacable de los autores, en especial autoras, británicos el hilar fino y no dejar nada al azar cuando de humor sutil se trata. Es la primera de las dos novelas que componen este tomo y, aunque al principio pensaba que la trama estaba un tanto comprimida, me fui dando cuenta de que Nancy Mitford no parece tener tendencia a andarse por las ramas: al contrario, va al grano y no se anda con chiquitas. Una historia, tal y como está contada, a medio camino entre Downton Abbey y la Dolce Vita que parece reírse en la cara de gente como Hemingway o Scott Fitzgerald.

O al menos esa es la impresión que me ha dado.

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“El tren nocturno de la Vía láctea”, de Miyazawa Kenji

9788494016400“El tren nocturno de la Vía Láctea” es un compendio de tres relatos que, aunque en algún caso incluso faltan páginas, me ha encantado y me ha devuelto las ganas de leer. Tal es la magia de Miyazawa: te llega al alma y te alimenta lo justo como para que, al poco, vuelvas a tener hambre. Pero vayamos relato a relato:

“Gauche, el  violinista”

Precioso cuento cuya moraleja enseña que pocas cosas en la vida se consiguen sin esfuerzo e ilusión y que no debe perderse la esperanza cuando aquello que intentamos hacer no sale bien a la primera.

“Matsaburō, el dios del viento”

Este segundo relato me recuerda un poco a los manga de Matsumoto Taiyō (“Sunny”, “Ping-Pong”) por esa calma que desprende al hablar de los niños de la escuela y su curioso encuentro con un nuevo y misterioso compañero llamado Saburō (“¡en realidad es Matsaburō, el dios del viento!”). Es una historia entrañable que mezcla costumbrismo con fantasía y trata sobre la inocencia y la espontaneidad de la infancia.

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“País de nieve”, de Kawabata Yasunari

21567284Las tradiciones en Japón están clavadas en lo más profundo del ADN de sus habitantes. Sin embargo entre las eras Meiji y Shôwa* se produjo un enorme cambio en la sociedad nipona que hizo que el país pasara de vivir de espaldas al mundo a abrirse poco a poco a las ideas y a las relaciones con otros países, teniendo gran importancia la apertura hacia todo lo que pudiera venir de occidente, por su diametral diferencia en casi todos los sentidos con las costumbres y la mentalidad oriental. Sin embargo, este pequeño gran cambio no se produjo ni a la misma velocidad ni de la misma manera en todo Japón, ese Japón lánguido y ensimismado que, sin ser agresivo, aun no aceptaba todo lo que les fuera extraño y demasiado nuevo.

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